Más Café y menos Oficina

+ Más Café y menos Oficina

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Oficinas vacías, metro cuadrado de alquiler muy económico, decenas de centros empresariales, algunos bastante desolados y paradójicamente, otros en construcción. Pareciera que los inversores en bienes inmobiliarios en la ciudad de Barranquilla (Colombia) proyectaran una alta demanda a futuro, pero la realidad hoy es diferente, y lo que vemos con alta demanda son los cafés, restaurantes, coworking y oficinas virtuales. Basta con acercarse a un Mc Donalds o un Juan Valdez en horario de oficina para ver personas con la rutina de citarse en estos lugares a trabajar, pensar e interactuar, y de todo esto me sorprende con entusiasmo que muchas personas entre si se saludan en estos lugares, algunos abrazos dan cuenta que las personas tenían largo tiempo sin encontrarse y es esa interacción precisamente una de los detonantes de los procesos de innovación.

Este ejercicio de observación empírico que he visto en los dos últimos años me llevó a adentrarme en el tema del networking o relacionamiento en sociedades innovadoras. Allí me encontré con un maravilloso autor llamado Bengt Ake Lundvall, experto en sistemas de innovación, quien plantea que estos funcionan como un sistema social donde una de su principal actividad es el aprendizaje, a su vez, esta es una actividad social que implica una interacción entre las personas. Esta idea es reforzada por Charles Edquist otro experto en la temática quien está de acuerdo en que el enfoque de redes de conexión social entre los elementos de un sistema logran procesos de innovación.

Ahora, esta mirada de expertos Europeos coincide con la importancia que en Barranquilla se le da a los procesos de networking, por ejemplo, en un ejercicio de ideación para el diseño del distrito de innovación del atlántico donde participaron universidades, aceleradoras, agencias de innovación, entes territoriales, gremios, empresas, startup y consultores, se concluyó que el factor más importante para el distrito de innovación en construcción son los procesos de networking, es decir, los procesos de interacción entre individuos.

Todo esto significa que solo debemos conversar y ¡Boom! ¿Generamos innovación? Pues no es suficiente, es necesario compartir conocimiento, es decir, generar aprendizaje. Entonces, ¿Se puede deducir que no es tan sencillo? No lo es si la interacción la hacemos exclusivamente desde la oficina en la empresa y en las reuniones del departamento de innovación, bajo la mirada vertical del sector y productos de la compañía, de esta manera es difícil generar adyacencias, expresado en otras palabras, traer ideas de sectores económicos distintos, de otras empresas, de otros expertos, una mirada horizontal, que permita la interacción con individuos interdisciplinarios que nada tienen que ver con la compañía, adaptar a partir de allí es generar aprendizaje.

Pero de toda esta reflexión se me genera una duda, ¿Cómo se facilita compartir el conocimiento para generar innovación? La respuesta a esta pregunta se las tendré en un par de años. Empiezo a investigar profundamente en el tema y hace parte de mi tesis doctoral, por ahora lo que con certeza puedo invitarles, es a tomar más café fuera de la oficina y visitar todos estos lugares de interacción con más frecuencia, ¡Seguro por allí nos veremos!

Por: Adalberto Escorcia

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