Emocionalmente Inteligentes en el Trabajo, ¿Es Posible?

+ Emocionalmente Inteligentes en el Trabajo, ¿Es Posible?

Inteligencia Emocional - Punto Estratégico

Somos seres humanos con todo lo que incluye -claramente-, lo que implica emociones, preferencias, gustos, estados de ánimo, etc, eso quiere decir que nadie está exento de sentir, sufrir y pasar por todo tipo de emociones en el trabajo. Las emociones no son un objeto como un bolso que ya no está a la moda, el celular o las llaves, que las podemos dejar en casa antes de ir a la oficina; ni nosotros somos robots para apagarlas cuando ya no las queremos sentir más.

Aunque casi siempre el tema de las emociones es tratado muy someramente e incluso a veces visto como algo despectivo, lo cierto es que esto debe formar parte (sí o sí) del cada día de todos y, ¿Por qué no convertirlo en algo positivo en el ámbito laboral? La clave está en desarrollar una correcta inteligencia emocional que nos ayude a guiar de buena forma estos sentimientos, canalizando los impulsos negativos que podamos tener, aprovechando los positivos, tratando de evitar los estados de ánimo menos favorables y potencializando los prósperos.

Hay que tener claro que los términos son muy diferentes, es decir, cuando hablamos de las emociones nos referimos a los sentimientos que son relativamente intensos y no tienen mucha duración, suelen ser percibidos sólo por nosotros, centrándose en algo específico y que después de experimentada la intensidad inicial, puede convertirse en un estado de ánimo. En ese sentido, los estados de ánimo son sentimientos un poco más difusos con una duración escasamente más larga y no siempre son percibidos por nosotros, sino más bien se exterioriza. No muy aislado, está el carácter, que es propio y diferente para cada uno; es una tendencia general estable y predecible, es decir, lo que usualmente los demás notan o esperan de nosotros a la hora de responder ante ciertas situaciones en la cotidianidad. También conocido como personalidad.

Según el Informe sobre el futuro del empleo del Foro Económico Mundial, “la inteligencia emocional será una de las diez habilidades laborales más buscadas en 2020”.

Además, algunas compañías dan a este conjunto de habilidades, un valor agregado importante que incluso supera la capacidad técnica con la que evalúan a los candidatos y/o trabajadores, basado en una encuesta Career Builder (uno de los portales de empleo y encuestas más importantes de Estados Unidos que ha alcanzado una alta cota de prestigio y reconocimiento) en la que se destacan los siguientes datos:

• El 71% afirmó que valoraba la inteligencia emocional de un empleado por encima de otros atributos, incluido el cociente intelectual.
• El 75% dijo que era más probable que ofrecieran un ascenso a un trabajador con alto nivel de inteligencia emocional.
• El 59% de los encuestados afirmaba con rotundidad que dejarían pasar a un candidato con un coeficiente de inteligencia alto pero poca inteligencia emocional.

Las emociones en sí no son ni positivas ni negativas, dependen de cómo se interpreten. Manejar las emociones no significa extinguirlas ni censurarlas, sino que implica entenderlas, aceptarlas, regularlas y canalizarlas, dirigiendo las situaciones en nuestro beneficio y en el de la organización.

Sin embargo, las maneras de resolver las dificultades en cuanto a sentimientos en el trabajo son muy fáciles, tenemos que crear relaciones, interactuar con las personas que nos rodean, no somos robots ni mucho menos, máquinas de resultados; nosotros somos los que creamos el ambiente positivo y eso nos ayuda a estar emocionalmente estables. En segundo lugar, las personas que tienen a su cargo trabajadores, que son los que ayudan a sacar adelante la compañía, deben tener en cuenta -además de las capacidades técnicas y sociales- la inteligencia de cada profesional, de acuerdo con eso se puede evaluar y estructurar el puesto y funciones que desarrollan dentro de la empresa. De igual manera, en los procesos de selección de los nuevos trabajadores, realizar este tipo de evaluaciones teniendo en cuenta todo lo que hablamos de la inteligencia emocional y analizar como encajará su personalidad dentro de la organización y con las otras personas de trabajo.

La inteligencia emocional (como la cognitiva) se puede entrenar, hay que buscar las maneras de hacerlo, incluso los directivos pueden destinar espacios donde se trabaje en pro de esto para desarrollar una mejor gestión de los sentimientos e impulsos. Está demostrado que, los empleados con altos niveles de inteligencia emocional se encuentran en mejores condiciones para cooperar con los demás, resolver conflictos dentro de las relaciones laborales y aprender de los errores.

Por: Carilin Consuegra

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